Más allá de la potencia máxima: por qué la recarga inteligente se está convirtiendo en una ventaja empresarial
Para los operadores de flotas, los minoristas o los socios de infraestructuras de recarga, la recarga no es simplemente una característica técnica, sino que influye en la utilización de la flota, la planificación de rutas, la experiencia del cliente y el coste total de propiedad. Una parada de recarga rápida que sea predecible, esté bien integrada y tenga en cuenta las características de la batería puede resultar más valiosa que un valor máximo teórico que rara vez se alcanza en la práctica.
El rendimiento de la recarga depende de varios factores: la arquitectura de alta tensión del vehículo, las prestaciones de la estación de recarga, la temperatura y el estado de carga de la batería, así como las condiciones de la infraestructura local, como el uso compartido de la potencia en los centros de recarga.
Con su gama de vehículos totalmente eléctricos, smart adopta un enfoque personalizado en lo que respecta a la tecnología de baterías y recarga. El smart #5, por ejemplo, utiliza una arquitectura de 800 voltios diseñada para ofrecer un alto rendimiento de recarga, lo que permite una recarga ultrarrápida del 10 al 80 % en 18 minutos en condiciones óptimas. Al mismo tiempo, la estrategia de recarga de smart se centra en la ventana de recarga eficiente, el preacondicionamiento de la batería y la gestión térmica, lo que contribuye a combinar paradas breves con una protección a largo plazo de la batería.
Para los clientes empresariales, esto tiene implicaciones prácticas. Un planificador de rutas que permita el preacondicionamiento específico de la batería antes de las paradas para recargar, la disponibilidad en tiempo real de las estaciones de recarga y la potencia de recarga adecuada reduce la incertidumbre y el estrés. La gestión de la batería ayuda a mantener una curva de recarga eficiente en diferentes condiciones de funcionamiento. Al equilibrar el rendimiento de la recarga con la protección de la batería, favorece tanto la eficiencia operativa como el valor residual a largo plazo. (Por qué la carga rápida no siempre tiene que ver con la velocidad | smart Newsroom).
La recarga pública también resulta cada vez más sencilla para los conductores: en lugar de llevar consigo varias tarjetas de recarga físicas, ahora es posible iniciar muchas sesiones de recarga directamente a través de una aplicación para smartphone, mientras que las opciones de pago puntuales permiten recargar sin necesidad de un contrato fijo. smart ofrece acceso a la recarga pública a través de smart charge@street. La integración de esta solución en la aplicación Hello smart hace que la recarga resulte más cómoda y sencilla.
Para el sector, el debate está pasando de “¿a qué velocidad se puede recargar mi coche?” a “¿cómo puedo integrar mejor la recarga en la movilidad diaria?”. Para los operadores de recarga y los socios de infraestructura, esto implica garantizar la compatibilidad con la red de recarga de alta potencia actual, al tiempo que se preparan para las futuras estaciones de recarga de potencia ultraalta. Para las flotas, implica invertir en vehículos que puedan convertir las paradas para recargar en intervalos manejables y productivos.
Gracias a sus tecnologías de recarga preparadas para el futuro, smart ayuda a las empresas a que la recarga sea más previsible, eficiente y práctica, convirtiéndola así de una posible limitación en una ventaja competitiva.
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