El sector insta a la UE a simplificar las ayudas estatales para las fábricas de tecnologías limpias
Hasta la fecha, Europa no ha logrado establecer una cadena de valor verdaderamente integral para las baterías, y la situación apenas es mejor en el caso de los módulos solares y el hidrógeno. Los agentes del sector y las organizaciones medioambientales están decididos a cambiar esta situación y han dirigido un llamamiento a Bruselas para solicitar financiación. La carta está dirigida a la Comisión Europea con vistas al Plan de Acción para la Electrificación, cuya publicación está prevista para el 15 de julio.
Si bien los firmantes acogen con satisfacción las recientes iniciativas de política industrial de la UE —entre ellas la propuesta de Ley de Aceleración Industrial y el «Clean Industrial Deal»: sostienen que las normas actuales en materia de ayudas estatales son insuficientes para respaldar de manera eficaz la expansión prevista de la industria europea de las tecnologías limpias. El punto central de sus críticas es el Marco de Ayudas Estatales del «Clean Industrial Deal» (CISAF). Según los firmantes, los actuales instrumentos de financiación para proyectos de producción a gran escala son excesivamente complejos y ofrecen a las empresas muy poca seguridad a la hora de planificar. En particular, destacan la falta de subvenciones fiables vinculadas a la producción que los inversores puedan tener en cuenta antes de construir nuevas fábricas, lo que, de otro modo, facilitaría la inversión privada.
En concreto, las organizaciones proponen modificar la legislación sobre ayudas estatales para introducir primas de producción de duración limitada destinadas a tecnologías estratégicas de cero emisiones netas. Sugieren subvenciones fijas por unidad producida —por ejemplo, por kilovatio-hora de celdas de batería, por kilogramo de hidrógeno renovable, por vatio de módulos solares o por kilómetro de cable de alta tensión—. Al mismo tiempo, los firmantes abogan por criterios de financiación transparentes, ayudas de duración limitada, límites máximos por empresa y procedimientos de aprobación más ágiles. La elegibilidad debería restringirse a las empresas que generen un valor añadido sustancial y cuenten con presencia operativa en la Unión Europea.
Además, los firmantes hacen hincapié en que la revisión del CISAF no debe sustituir a los programas de financiación europeos. Por el contrario, debería complementar futuros instrumentos, como el Fondo Europeo de Competitividad previsto. El objetivo es movilizar la inversión privada de forma más eficaz y acelerar el desarrollo de capacidades de fabricación estratégicas en Europa. Estas peticiones se enmarcan en el contexto del Plan de Acción para la Electrificación de la Comisión Europea, cuya publicación está prevista para mediados de julio. El plan tiene por objeto acelerar la electrificación del transporte, la industria y la calefacción, al tiempo que se reduce la dependencia de Europa de los combustibles fósiles. Según los firmantes, esto también supone una oportunidad para ampliar significativamente la producción europea de baterías y otras tecnologías limpias.
El debate se produce en un momento en el que se intensifica la competencia a nivel internacional por la inversión en fábricas de tecnologías limpias. Mientras la UE revisa sus instrumentos de política industrial, otras regiones económicas —en particular China— están poniendo en marcha amplios programas de financiación.
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