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Imagen: Smart

Pequeño, eléctrico y de carga rápida: la apuesta de Smart por reinventar el vehículo de dos plazas

Smart ha revelado nuevos detalles sobre el próximo #2 en Roma. Este vehículo eléctrico de dos plazas está destinado a continuar el legado del antiguo Fortwo con un paquete técnico más avanzado. Fabricado sobre la plataforma ECA propia de Smart, cuenta con una batería de 35,7 kWh, una autonomía prevista según el ciclo WLTP de unos 300 kilómetros y una recarga rápida en menos de 20 minutos. Cabe destacar que Smart Europe afirma que su objetivo es que el precio de entrada del modelo básico sea inferior a 20 000 €.

Roma sigue siendo una especie de museo al aire libre para el Smart Fortwo. Si recorre las estrechas calles de la capital italiana, se encontrará con ellos a cada paso: aparcados en diagonal en plazas de aparcamiento increíblemente pequeñas, apretujados entre motos, furgonetas de reparto y muros históricos. Allí, el Fortwo con motor de combustión interna no es solo un coche: forma parte del paisaje urbano. Por ello, resulta muy apropiado que Smart haya elegido recientemente Roma para desvelar nuevos detalles sobre el próximo Inteligente #2 ante cientos de periodistas de todo el mundo. Si este vehículo eléctrico de dos plazas quiere demostrar que puede llevar ese antiguo concepto hacia el futuro, no hay mejor lugar para hacerlo que la capital italiana.

En el acto celebrado en Roma, Smart presentó el Concepto #2 en Europa por primera vez, al tiempo que adelantaba algunos detalles técnicos sobre el modelo de serie. A pesar de que el próximo Smart #2 tiene previsto debutar en el Salón del Automóvil de París este otoño, en Roma solo se expuso el prototipo, ya que aún están pendientes las cifras definitivas de homologación del modelo de serie. No obstante, la dirección a seguir está clara: Smart pretende fabricar un coche eléctrico ultracompacto que no solo sea pequeño, sino que aproveche su tamaño como ventaja técnica.

En el centro de esta iniciativa se encuentra una plataforma de nuevo desarrollo denominada «Electric Compact Architecture» (ECA). Según Smart, se diseñó específicamente para un vehículo totalmente eléctrico y ultracompacto. Este es un punto crucial: el #2 no se fabricó, de forma intencionada, sobre una plataforma estándar reducida, sino sobre una arquitectura diseñada desde cero para unas dimensiones exteriores reducidas, componentes eléctricos y un aprovechamiento máximo del espacio.

El radio de giro y el tamaño compacto como puntos fuertes clave

Una característica fundamental pone de relieve esta ambición: el próximo Smart #2 está diseñado para alcanzar un radio de giro de tan solo 6,95 metros de acera a acera. Esto coincide con el radio de giro del último Smart de dos plazas y constituye un importante argumento de venta para la conducción urbana, y no solo en Roma. Para los clientes particulares, esto se traduce en maniobras más fáciles, un aparcamiento más sencillo y menos estrés en calles estrechas. Para los usuarios comerciales, como los servicios de reparto urbano y de asistencia o los proveedores de coche compartido, un radio de giro tan reducido resulta también muy práctico. En este caso, la atención no se centra únicamente en el tiempo dedicado a buscar aparcamiento, sino también en la eficiencia espacial en situaciones de uso cotidiano.

Desde el punto de vista técnico, esto no es moco de pavo. Un vehículo eléctrico a batería plantea diferentes limitaciones de diseño en comparación con un microcoche de motor de combustión, debido a la batería, a los requisitos de seguridad en caso de colisión y a los sistemas auxiliares eléctricos. Smart destaca sus voladizos cortos, su diseño técnico compacto y un chasis concebido específicamente para la propulsión eléctrica. Este ingenioso diseño se presentó en Roma mediante una maqueta de la plataforma.

Célula Tridion para reforzar la seguridad

En materia de seguridad, Smart apuesta por una tecnología probada y contrastada. La célula Tridion vuelve a estar presente. Anteriormente, era una de las características más destacadas del Fortwo y un elemento clave de la identidad de la marca. Para el próximo #2, este principio se ha adaptado a una nueva generación. Smart la describe como una estructura robusta que combina unas dimensiones exteriores compactas con los requisitos de seguridad actuales. Esto resulta especialmente importante en un vehículo eléctrico de tamaño muy reducido: es necesario proteger la batería, al tiempo que las estructuras de seguridad deben funcionar con eficacia dentro de una carrocería de dimensiones reducidas. Para los clientes B2C, se trata de una cuestión de confianza en un coche pequeño. Para los clientes B2B, también plantea dudas sobre cómo la seguridad, los costes de reparación y las categorías de seguro afectarán a los costes operativos.

En cuanto al almacenamiento de energía, Smart se ha fijado un objetivo de 35,7 kWh. Para un microcoche, se trata de una cifra bastante notable, aunque también requiere una explicación. Por un lado, 35,7 kWh permiten una autonomía práctica para el uso diario; por otro, el tamaño y el peso de la batería plantean retos en cuanto a eficiencia, coste y diseño. También resulta sorprendente que Smart se haya alineado casi exactamente con el tamaño de la batería que se encuentra en las versiones básicas de los nuevos modelos MEB-Entry del Grupo Volkswagen. Por ejemplo, VW afirma que el modelo básico del ID. Polo. Smart tiene como objetivo alcanzar unos 300 km según el ciclo WLTP, aunque esta cifra aún no ha sido certificada. Si se lograra en el modelo de serie, el #2 estaría a la altura de los modelos eléctricos de cuatro puertas de VW. Esto situaría al Smart no solo como un vehículo para distancias cortas. Aunque está concebido para el uso urbano, también podría utilizarse para desplazamientos diarios, viajes a las afueras y, ocasionalmente, trayectos más largos, al igual que el Smart Fortwo de combustión del pasado.

Del 10 al 80 por ciento en menos de 20 minutos

El rendimiento de la recarga es igualmente impresionante para un coche de este tamaño. Smart promete una recarga rápida en corriente continua del 10 al 80 % en menos de 20 minutos. No se trata solo de una cifra de folleto, sino de un indicio de que la gestión térmica de la batería está bien diseñada. Sin embargo, los representantes de Smart en Roma no revelaron más detalles sobre la gestión térmica a electrive. En el caso de las baterías pequeñas, la potencia de carga es un factor especialmente delicado: las altas velocidades de carga generan un calor considerable, que debe disiparse eficazmente de la batería. De lo contrario, el rendimiento de la carga puede disminuir rápidamente, sobre todo durante sesiones repetidas de carga rápida o a temperaturas ambientales elevadas, como las que se dan en el sur de Europa.

Para los usuarios particulares, esto determina si el tiempo de recarga anunciado se cumple realmente durante un viaje de vacaciones. Para los operadores comerciales, se trata de la previsibilidad, el tiempo de inactividad y las franjas horarias de recarga durante las operaciones diarias. En la práctica, el sólido rendimiento de recarga del Smart también cumple otra función: en ciudades como Roma, donde la infraestructura de recarga sigue siendo relativamente escasa, los usuarios podrían cubrir sus necesidades semanales con una sola parada de recarga rápida durante una salida de compras, según los desarrolladores europeos del Smart. Esto eliminaría la búsqueda frecuente de puntos de recarga.

Smart se mantiene hermético en cuanto al sistema de propulsión en sí. Se hace hincapié en la “máxima maniobrabilidad en espacios reducidos”. Esto podría significar muchas cosas: respuesta instantánea del acelerador, peso reducido, gran tracción, dirección directa o, simplemente, una sensación de conducción ágil en el tráfico urbano. En el caso de un vehículo eléctrico de dos plazas, el dinamismo no equivale necesariamente a una gran potencia. Es más importante la armonía con la que funcionan conjuntamente el sistema de propulsión, la recuperación de energía y el chasis. En el tráfico urbano, con continuas paradas y arranques, un sistema de propulsión eléctrico bien ajustado puede contribuir más a la experiencia de conducción que las meras cifras de aceleración.

Asiento corrido

En el interior, Smart pretende garantizar que el espacio reducido no se perciba como una limitación. El prototipo cuenta con una banqueta continua, un diseño de habitáculo en forma de «S» y una arquitectura interior abierta, elementos que se presentaron en exclusiva en Roma. Aunque esto pueda parecer mera retórica de diseño, tiene una base práctica: si se reduce la separación visual y funcional entre el lado del conductor y el del acompañante, un coche muy pequeño puede parecer más espacioso. El asiento corrido también facilita el acceso, ya que los ocupantes pueden deslizarse desde el lado del acompañante hasta el asiento del conductor si es necesario, lo que supone una gran ventaja en plazas de aparcamiento estrechas. La cabina en forma de S está pensada para combinar orientación, facilidad de uso y eficiencia espacial.

El Smart #2 puede evaluarse de forma crítica desde dos perspectivas. Desde el punto de vista del cliente, Smart está respondiendo a una necesidad real: los coches eléctricos pequeños se han vuelto escasos en Europa, a pesar de que las ciudades ofrecen cada vez menos espacio y muchas personas no necesitan un SUV grande. Un vehículo eléctrico de dos plazas con una autonomía de unos 300 km, carga rápida y un radio de giro ultracompacto podría cubrir un vacío real. Al mismo tiempo, las expectativas en cuanto a precio, calidad y practicidad son más altas que nunca. La nostalgia por sí sola no será suficiente.

Esto nos lleva a la pregunta sin respuesta más apremiante: el precio. Según ha podido saber electrive, Smart Europe sigue trabajando para ofrecer el modelo básico del próximo Smart #2 a un precio de salida inferior a 20 000 €. De lograrlo, este vehículo eléctrico de dos plazas no solo contaría con un atractivo nostálgico y unas características técnicas distintivas, sino también con un argumento de mercado muy convincente. En una época en la que se necesitan urgentemente en Europa coches eléctricos pequeños y asequibles, el Smart #2 podría ser algo más que el renacimiento de un icono. Podría volver a convertirse en lo que fue el Fortwo en ciudades como Roma: una solución perfecta para espacios reducidos. Y esta vez, sin emisiones.

smart.com

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