Una curva de aprendizaje pronunciada: cómo Spedition Stickel está desarrollando su ecosistema de camiones eléctricos a batería
Hace unos años, cuando la hija de Christian Stickel le preguntó qué hacía él por el medio ambiente, el director de la empresa no supo qué responder. La siguiente pregunta no se hizo esperar: ¿por qué no tenía instalada una instalación fotovoltaica en las instalaciones de su empresa? “En aquel momento, no tenía sentido desde el punto de vista económico”, recuerda el socio gerente de Spedition Stickel, con sede en Nagold, cerca de Stuttgart. Sin embargo, la insistencia de su hija y, más tarde, la crisis energética cambiaron radicalmente su perspectiva sobre la sostenibilidad.
En la actualidad, la empresa Spedition Stickel, con sede en Baden-Württemberg, es una de las pioneras en el uso de camiones eléctricos a batería entre las empresas de transporte de tamaño medio de Alemania, y de hecho participa en un lanzado recientemente laboratorio en condiciones reales para la recarga de camiones eléctricos que contribuyen a la estabilidad de la red, a cargo de NetzeBW. Stickel cuenta actualmente con diez vehículos eléctricos de batería que operan a diario, aunque su adquisición requirió un plazo de entrega considerable. Las conversaciones iniciales con el proveedor de energía EnBW tuvieron lugar ya en 2020. En aquel momento, se recomendaba aún esperar, ya que la tecnología se consideraba demasiado costosa para una empresa mediana con unos 100 empleados, una flota de 69 camiones y una facturación anual de 15 millones de euros. “Cuando el estado de Baden-Württemberg introdujo posteriormente programas de financiación para la infraestructura de recarga y los vehículos, la situación cambió”, explica el empresario.
Una solicitud de financiación que ha tenido éxito
Stickel y su equipo comenzaron con una planificación detallada, analizando las cargas máximas, desarrollando un concepto de suministro eléctrico y, finalmente, solicitando financiación para diez camiones eléctricos a batería. Lo consiguieron: para la instalación de la infraestructura de recarga en sus instalaciones, Stickel recibió subvenciones por un importe total de unos 240 000 euros, según la empresa. El Estado también financió la adquisición de los camiones eléctricos, y la empresa recibió entre 75 000 y 85 000 euros por vehículo. La empresa de transporte optó deliberadamente por no empezar de forma cautelosa con un solo vehículo. “Queríamos implementar una solución a gran escala para evaluar los procesos organizativos, los perfiles de conducción y la viabilidad económica más rápidamente que con un único vehículo de prueba”, explica el director general.
A finales de 2024, entraron en servicio los seis primeros camiones eléctricos Mercedes eActros 600, a los que siguieron, unos meses más tarde, cuatro modelos MAN eTGX. Detrás de un transformador específico de 1.000 kW, hay actualmente cuatro estaciones de recarga rápida con un total de ocho puntos de recarga: dos cargadores Alpitronic, cada uno con una capacidad de hasta 400 kW, cuya potencia se puede distribuir de forma flexible, y un sistema del fabricante Kempower, que se puede ampliar con otros seis puntos de recarga. Un sistema inteligente de gestión de la carga controla los flujos de energía y distribuye la capacidad disponible de la red entre los camiones.
Un camión eléctrico a batería consigue un nuevo contrato
Además de sus propios objetivos de sostenibilidad, los requisitos de los clientes desempeñaron un papel clave en la decisión de adquirir vehículos eléctricos comerciales. La empresa de transporte trabaja para fabricantes y proveedores del sector de la automoción, como Mercedes-Benz, Porsche y Bosch. “Las licitaciones incluían cada vez más requisitos relativos al transporte con bajas emisiones”, señala Stickel. Para uno de los clientes, el uso previsto de camiones eléctricos a batería llegó incluso a convertirse en un requisito previo para la colaboración. La descarbonización de la cadena de suministro se está convirtiendo, por tanto, cada vez más en un factor competitivo para los proveedores de servicios logísticos.
Stickel utiliza actualmente sus vehículos tanto en el transporte regional como en rutas de mayor distancia. Tras adquirir una primera experiencia en operaciones locales, la empresa fue ampliando progresivamente el uso de sus MAN eTGX Ultra-Lowliners a rutas como Düsseldorf, Bremen y Bayreuth. La recarga se lleva a cabo durante el trayecto en estaciones de recarga rápida con una capacidad de hasta 400 kW. Las paradas obligatorias por ley para los conductores suelen poder combinarse con los tiempos de recarga. Aunque la planificación resulta más compleja que en el caso de las operaciones con diésel, los trayectos funcionan ahora de forma fiable en la práctica.
Una cosa está clara: los vehículos eléctricos a batería siguen siendo considerablemente más caros que los camiones de propulsión convencional. Sin embargo, Stickel prevé que la entrada de los fabricantes chinos en el segmento de precios comprendido entre los 180 000 y los 220 000 euros aumentará considerablemente la presión competitiva en Europa. Esto podría obligar a los fabricantes alemanes a ajustar sus precios, lo que haría que, a largo plazo, fuera posible alcanzar precios de vehículos en torno a los 150 000 euros.

Un kilometraje considerablemente mayor
Además, el director general destaca las ventajas de los camiones eléctricos a batería en cuanto a requisitos de mantenimiento y vida útil. Según su experiencia, la vida útil económica de los camiones diésel suele oscilar entre los 600 000 y los 800 000 km, dependiendo del perfil de funcionamiento, el kilometraje y las cargas transportadas. En cuanto a los camiones eléctricos a batería, se remite a las especificaciones del fabricante, que indican que las baterías están diseñadas para un kilometraje de hasta 1,2 millones de km o unos 1.800 ciclos de carga. “Aunque no se pretende que estas cifras se alcancen en la práctica, indican una vida útil significativamente más larga”, afirma.
Un factor clave para el éxito, al margen de esto, es la aceptación por parte de los conductores. Al principio, fue necesario insistir un poco para que los conductores se acostumbraran a los nuevos camiones eléctricos a batería. “Pero una vez que alguien ha conducido un vehículo eléctrico, no quiere volver a un motor de combustión”, afirma el empresario. Los conductores valoran especialmente la experiencia de conducción más silenciosa y relajada, así como el elevado par motor que facilita los adelantamientos en pendientes. “Ya existe una gran demanda de nuestro undécimo camión eléctrico a batería, que llegará en breve”, subraya.
Desde una perspectiva económica, la recarga en el depósito sigue siendo la clave para una explotación rentable de la flota eléctrica. En sus instalaciones, Stickel ya apuesta por la energía fotovoltaica y, actualmente, tiene previsto seguir ampliándola. Una nueva nave logística con 6.000 metros cuadrados de superficie útil, cuya puesta en marcha está prevista para finales de febrero de 2027, estará equipada con un sistema fotovoltaico con una capacidad de unos 650 kilovatios-pico (kWp). A ello se sumará un sistema de almacenamiento en baterías con una capacidad de cuatro megavatios-hora. El objetivo de la empresa es reducir su dependencia de los precios fluctuantes del gasóleo y la electricidad, y cubrir por sí misma una gran parte de sus necesidades energéticas. En el futuro, Stickel tiene previsto abrir su centro de recarga, con una capacidad de recarga de hasta 1,6 megavatios, a terceros.
Es fundamental una preparación minuciosa
Stickel también destaca que la electrificación implica mucho más que la simple adquisición de vehículos nuevos. En su opinión, a menudo se subestima su complejidad. “Además de la infraestructura de recarga, se necesitan varios sistemas informáticos para integrar la gestión de la carga y la energía con la facturación”. La integración de la energía fotovoltaica, el almacenamiento en baterías, los datos de los vehículos y la planificación de la recarga supone un reto igualmente importante y sigue pareciendo una auténtica labor pionera. La colaboración con los clientes también es fundamental, señala. En el día a día pueden surgir problemas técnicos o retrasos, algo que no es infrecuente con las nuevas tecnologías. “Por lo tanto, los clientes deben apoyar este proceso de transformación y estar dispuestos a pagar más”, subraya el transportista. Al mismo tiempo, es necesario comprender que la electromovilidad aún se encuentra en una fase de aprendizaje en muchos ámbitos.
Por ello, como recomendación más importante para otras empresas, Stickel aconseja una preparación minuciosa. Quienes inviertan en vehículos eléctricos comerciales deben tener en cuenta desde el principio la infraestructura de recarga, el suministro energético y las tecnologías de la información. Igualmente importante es la participación temprana de los conductores, los equipos de gestión de flotas y los clientes. “Para nosotros, no hay vuelta atrás. Seguiremos por este camino, de forma coherente y decidida”, afirma Stickel. Para él, está claro que los camiones eléctricos a batería serán la tecnología fundamental en el transporte de mercancías por carretera a largo plazo, aunque aún queden algunos retos por superar.





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