Stellantis registra pérdidas de mil millones de euros para 2025
Las turbulencias en Stellantis son evidentes desde hace algún tiempo. La marcha de el antiguo director general Carlos Tavares y el retraso en el relevo del antiguo jefe para Norteamérica, Antonio Filosa, ya había alimentado las expectativas de un reajuste estratégico. Las críticas a la trayectoria de Tavares -especialmente en lo relativo a las ambiciones eléctricas del grupo- se consideraron un factor clave del cambio de liderazgo.
La ruptura decisiva llegó a principios de febrero, cuando Filosa inició amortizaciones por un total de unos 22.200 millones de euros, en gran parte vinculadas al negocio de vehículos eléctricos a batería. Desde que asumió el cargo en junio de 2025, había estado trabajando para rebajar los ambiciosos objetivos de VE fijados por su predecesor. Las pérdidas multimillonarias marcan ahora la culminación financiera de ese cambio.
Al presentar sus primeros resultados anuales, Antonio Filosa se refirió con agudeza a las ‘lagunas del pasado’. Vinculó tanto la amortización de varios miles de millones de euros como el brusco giro hacia los números rojos -tras un beneficio operativo de casi 3.700 millones de euros en 2024- a las decisiones tomadas bajo el mandato de su predecesor Carlos Tavares.
“Nuestros resultados del año completo 2025 reflejan el coste de sobreestimar el ritmo de la transición energética y de la necesidad de reajustar nuestro negocio en torno a la libertad de nuestros clientes para elegir entre toda la gama de tecnologías eléctricas, híbridas y de combustión interna’, declaró Filosa en un comunicado difundido por Stellantis.
Aunque Carlos Tavares no apostó exclusivamente por arquitecturas BEV dedicadas -en su lugar persiguió plataformas multienergía-, el grupo invirtió miles de millones en capacidad de producción y en la cadena de suministro para prepararse para un fuerte aumento de la demanda de vehículos eléctricos. Ese crecimiento, sin embargo, no se materializó en Norteamérica tras el giro político de Donald Trump.
Bajo la dirección de Antonio Filosa, la empresa está reestructurando ahora sus operaciones, un proceso que probablemente generará nuevos costes sustanciales.
El impacto financiero ya es visible en las cuentas anuales. La depreciación se tradujo en una pérdida neta de 22.300 millones de euros. Stellantis informó de cargos excepcionales únicos de 24.300 millones de euros y de una pérdida de explotación de 842 millones de euros. En consecuencia, el margen operativo ajustado se redujo del +5,5% en 2024 al -0,5%.
Incluso al margen de la depreciación de mil millones de euros, 2025 no fue del todo tranquilo para Stellantis. Los ingresos netos del año se situaron en 153.500 millones de euros, un dos por ciento por debajo de la cifra de 2024 (156.900 millones de euros). Stellantis atribuyó principalmente este descenso a los efectos desfavorables de los tipos de cambio y a las reducciones de precios en la primera mitad del año. El flujo de caja operativo también resultó negativo, con -4.650 millones de euros, frente a los +1.530 millones del año anterior.
“En la segunda mitad del año empezamos a ver signos iniciales y positivos de progreso con los primeros resultados de nuestro impulso para mejorar la calidad, la sólida ejecución de los lanzamientos de nuestra nueva oleada de productos y la vuelta al crecimiento de los ingresos”, declaró Filosa con optimismo. “En 2026 nuestra atención se centrará en seguir cerrando las brechas de ejecución del pasado, añadiendo más impulso a nuestro retorno al crecimiento rentable”.”





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